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Liderazgo y desarrollo de equipos

¿Por qué muchas personas quieren ser líderes, pero cuando tienen que liderar personas, tomar decisiones y asumir responsabilidad, no saben hacerlo?

Steeve Riaño·Lectura de 7 minutos

Querer tener un equipo, tomar decisiones y obtener resultados no siempre prepara a alguien para liderar personas. Una dificultad frecuente es no saber delegar.

Un líder ayuda a su equipo a subir una montaña mientras otro carga solo con las responsabilidades.

Muchas personas quieren ser líderes.

Quieren tener un equipo, tomar decisiones, tener autoridad y obtener resultados. Pero cuando llega el momento de liderar personas de verdad, aparece una dificultad que pocas veces se reconoce: no saben delegar.

Y si un líder no sabe delegar, tarde o temprano termina intentando hacerlo todo.

El problema es que hacerlo todo puede dar la sensación de control, pero no produce crecimiento.

Eso lo he vivido personalmente.

Durante mucho tiempo entendí que, si quería que las cosas salieran bien, tenía que hacerlas yo mismo. Era más rápido. Era más seguro. Y, aparentemente, reducía el riesgo de equivocarme.

Pero había un problema: no había crecimiento.

Ni del equipo ni del propio líder.

El líder que lo hace todo termina convirtiéndose en el límite del equipo

Cuando una persona que dirige concentra todas las decisiones, todas las tareas y toda la responsabilidad, el equipo empieza a depender de ella.

Y cuando el equipo depende de una sola persona, esa persona se convierte en el cuello de botella.

No importa cuánto trabaje.

No importa cuánto se esfuerce.

No importa cuánto quiera que las cosas salgan bien.

Si todo tiene que pasar por el líder, el sistema no puede crecer más allá de la capacidad de ese líder.

Además, aparece otro problema: el burnout.

El líder se sobrecarga porque siente que no puede soltar nada. Y mientras más se sobrecarga, menos capacidad tiene para pensar, enseñar, acompañar y tomar buenas decisiones.

El resultado es contradictorio: una persona que quería liderar termina atrapada trabajando para que los demás funcionen.

¿Por qué cuesta tanto delegar?

Creo que una de las razones principales es el miedo al fracaso.

También está la falta de confianza.

Falta de confianza en uno mismo y falta de confianza en el equipo.

El líder piensa:

Si lo hago yo, sé que queda bien.

Pero detrás de esa frase puede existir otra realidad:

No confío en que otra persona pueda hacerlo.

Y mientras el líder piense así, nunca permitirá realmente que alguien más aprenda.

Porque aprender implica equivocarse.

Y enseñar implica tener paciencia.

Delegar me obligó a aprender a enseñar

En mi propia experiencia, el cambio comenzó cuando entendí que no podía seguir haciendo todo.

No había crecimiento.

Entonces tuve que preocuparme por aprender a enseñar.

Ese cambio modificó completamente mi manera de entender el liderazgo.

Delegar no es simplemente decirle a alguien:

Usted haga esto.

Eso es asignar una tarea.

Delegar realmente implica ayudar a otra persona a desarrollar la capacidad para asumir una responsabilidad.

Y para hacerlo tuve que desarrollar algo que muchas veces se deja por fuera de las conversaciones sobre liderazgo: compasión, empatía y paciencia.

Porque cuando alguien está aprendiendo, no puede exigírsele que tenga desde el primer día la misma capacidad que tiene quien lleva años haciendo algo.

Si quiero que alguien sea responsable, primero tengo que darle la oportunidad de aprender a serlo.

Liderar no es mandar

Una de las ideas que considero más equivocadas sobre liderazgo es pensar que liderar significa mandar.

Mandar puede producir obediencia.

Pero obediencia no necesariamente significa desarrollo.

Para mí, la diferencia está en los resultados y en el desarrollo humano y profesional de las personas.

Un líder no debería limitarse a conseguir que las cosas se hagan.

También debería conseguir que las personas que participan en el proceso crezcan.

Porque si solamente crecen los resultados, pero las personas permanecen exactamente igual, algo importante está faltando.

El verdadero cambio comienza cuando el líder deja de ser indispensable

Esto puede resultar incómodo para alguien que quiere tener control.

Pero un buen indicador del liderazgo no debería ser cuánto depende el equipo de su líder.

Debería ser cuánto puede crecer el equipo sin que el líder tenga que hacerlo todo.

Cuando una persona aprende a enseñar, puede empezar a delegar.

Cuando aprende a delegar, otras personas pueden asumir responsabilidades.

Cuando otras personas asumen responsabilidades, el equipo puede crecer.

Y cuando el equipo crece, el líder deja de ser el que hace todo y empieza realmente a liderar.

En mi experiencia, cuando empecé a liderar desde la enseñanza, la paciencia, la empatía y la compasión, encontré una mejor disposición en las personas y mejores resultados.

No porque hubiera encontrado una fórmula mágica.

Sino porque dejé de tratar a las personas solamente como ejecutores de tareas y empecé a preocuparme por desarrollar su capacidad.

Entonces, ¿qué debería hacer alguien que quiere ser líder?

Desarrollar la habilidad.

No basta con querer ser líder.

No basta con tener autoridad.

No basta con tener un cargo.

Y tampoco basta con saber hacer muy bien un trabajo.

Liderar personas es una habilidad que necesita desarrollarse.

Una persona puede ser excelente haciendo algo y, al mismo tiempo, ser incapaz de enseñar a otra persona a hacerlo.

Puede ser muy buena tomando decisiones y no saber formar personas capaces de tomar decisiones.

Puede tener grandes resultados individuales y no saber construir resultados colectivos.

Por eso, antes de preguntarse "¿quiero ser líder?", habría otra pregunta más incómoda:

¿Estoy dispuesto a aprender a desarrollar a otras personas?

Porque ahí empieza realmente el liderazgo.

No cuando una persona consigue que otros hagan lo que ella dice.

Sino cuando consigue que otras personas desarrollen la capacidad de hacer, decidir, asumir responsabilidades y crecer.

El liderazgo no consiste en convertirse en indispensable.

Consiste en desarrollar personas capaces de avanzar.

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